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Posts Tagged ‘memoria’

¿Somos conscientes de nosotros mismos?


¡Que incongruencia!… estamos abocados a una desenfrenada carrera a la nada (nos referimos evidentemente a la sociedad en su conjunto) donde cada vez todos aparentamos tener una prisa sin saber exactamente a donde nos dirigimos.

Haciendo memoria y como anécdota y eso lo habrá notado más de uno, en alguna ocasión hemos salido a pasear dígase a comprar el periódico o a tomar un café cuando inconscientemente y por costumbre observamos que seguimos andando con un paso acelerado como si se nos escapara el último tren para llegar a sentarnos simplemente al objetivo antes mencionado.

A veces nos preguntamos si esta forma de vida que estamos tomando nos lleva a alguna parte o simplemente permitimos perdernos de la realidad y la calidad sobre la existencia olvidando quienes somos y mucho peor a quienes nos rodean. ¿Realmente vivimos más felices en la actualidad que en periodos anteriores dando unos hipotéticos valores que finalmente se quedan en nada?

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Xavi & Míriam
www.estamosjodidos.com
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Papá Noel, Reyes Magos y obsequios


Recordamos de hace muchos años que en nuestra familia era típico que pasara el PAPA NOEL y LOS REYES MAGOS POR CASA dejándonos cantidad de obsequios tanto para nosotros como para la familia que luego íbamos a recolectar al igual que en la mayoría de las casas; pero al hacernos mayores descubrimos la forma en que se presentaban y como lo hacían esos entrañables personajes, la cual os la reflejamos a continuación por si algunos padres tienen idea de hacer lo mismo, pues el impacto que recibíamos de chiquillos era tan brutal que incluso hasta el día de hoy los familiares y amigos que tuvieron ocasión de verlo siguen pidiéndolo de esta forma.

. En el comedor de casa como en la mayoría existía lámpara, mesa, sofá, etc., y siempre allí se disponía el “árbol Navideño” que desde luego se montaba con mucho cariño ya que sabíamos que allí dejaban los juguetes.

. Pues bien, como decíamos antes, ya de mayores al enterarnos de como lo hacían supimos que llevaban montones de serpentinas (son esas tiras enrolladas de papeles de colores) y las colocaban partiendo del árbol, la lámpara y del sofá de forma tan entrecruzada a la altura de cuando éramos niños que para llegar a los regalos debíamos de pisar y romperlas.

. Luego extendían los juguetes por encima de las cajas pues así el impacto en verse desde a la altura que en aquella época ya imagináis daba la sensación de haber una exageración.

. Posteriormente hinchaban montones y montones de globos de colores con el objeto de que los juguetes quedaran medio escondidos entre la serpentinas y los mencionados globos (¡pobres! se hartaban de hinchar a pleno pulmón).

. Finalmente y cuidando de no estropear tanto trabajo en extender les echaban papelitos de colores de esos pequeñitos que se suelen usar para los carnavales (pica-pica) quedando una habitación verdaderamente impactante.

Este post ya veis que rompe un poco la costumbre de meternos en todo lo social pero creemos que vale la pena por si algún padre se le ocurre pedir a esos grandes personajes que hagan lo mismo advirtiéndoos que esos impactos quedaron grabados para siempre en nuestra memoria así como quienes tuvieron ocasión de verlo, porque la verdad una sonrisa de un niño no tiene precio.

Xavi & Míriam

LA FUJIMORIZACIÓN


Y por qué está en todas partes

Artículo de Gustavo Faverón.

Queremos suponer que la “fujimorización” del Perú es una suerte de enfermedad que sólo afecta, de manera específica, a quienes desperdician la posibilidad democratica votando por el fujimorismo. Lamentablemente, no es así. Lo que llamamos “fujimorización” no se circunscribe a los votantes fujimoristas; afecta a los peruanos mucho más allá de ese límite. La manera más discreta y breve de descrfibir la “fujimorización” es señalarla como un proceso de pérdida de vergüenza ante los hechos que más obviamente deberían avergonzarnos.

Antes de la primera elección de Alberto Fujimori, en 1990, los peruanos les pedíamos a nuestros políticos un cierto grado de decencia. Nada extremo: la política siempre ha perdonado demasiado. Pero no elegíamos gobernantes que fueran evidentemente vergonzosos o vergonzantes; si resultaban serlo, eso lo descubríamos en algún momento de los siguientes años, no durante el tiempo de sus candidaturas. O se trataba de gobernantes arribados a una posición de poder por la fuerza de las armas, la manipulación, los juegos de influencia; no convertíamos alegremente en dignatarios a los maleantes por voto popular.

Hoy, Keiko Fujimori puede decir en un débate público que “la mayoría” de sus asesores “son intachables” y eso no ocasiona un escarnio multitudinario. Unos observamos el lapsus de mediana transparencia; otros, le critican la falta de tino para expresarse; otros, una gran parte, no se fijan, no ven nada extraño. La verdad es que a Keiko Fujimori le basta con decir que un cierto asesor no ha sido condenado para volverlo viable. “Intachable”, en la lengua del fujimorismo, es un adjetivo que puede designar a alguien que escapó de la justicia por un pelo. Para hacer política en el Perú con aire de legitimidad basta con estar fuera de la cárcel. Y, como sabemos, ni siquiera esa es una condición necesaria.

Pero la “fujimorización” va más allá. Los peruanos hemos aprendido a convivir con muchas más cosas. Un cardenal puede ridiculizar la democracia y los derechos humanos, y servir descaradamente a los afanes políticos de una banda inmoral, sin que eso socave su posición como jefe de la Iglesia en el Perú. Puede perseguir a una universidad, instrumentalizando a la justicia con la ayuda de sus aliados autoritarios, sin que el asunto sea entendido como una afrenta contra la libertad de pensamiento y como una humillación contra la moral cristiana.

Los periodistas pueden torcer cualquier verdad sin esperar que su deshonestidad les acarre un castigo de ninguna especie. Los dueños de un medio de comunicación pueden adelantarse a la cooptación de la futura dictadura y obsequiársele de cuerpo y alma aun antes de que el régimen sea nuevamente realidad. Un enorme sector del país cierra los ojos voluntariamente ante la evidencia de esa vileza y olvida cualquier estándar ético o moral: hasta que pasen las elecciones y se aseguren cinco años de un modelo económico que les permita vivir sin mirar alrededor, están dispuestos a colocar sus principios (incluso si esos principios son fingidos y superficiales) en la congeladora.

El otro vector de la “fujimorización” es la estupidez. Lamentablemente, ella atañe también a muchos de quienes se oponen al regreso del fujimorismo. Gran parte de la oposición (porque, en la práctica, quien se enfrenta al fujimorismo en el Perú ya está en la oposición) ha olvidado que la defensa de la moral nacional no es una bandera ridícula. Tras años de llamar, despectivamente, “moralistas”, a cualquiera que propusiera unas formas de convivencia no sólo legal sino realmente civilizada, ahora les es totalmente ajena la noción de defender la legalidad en nombre de la ética y la moral.

Una parte de eso la he visto yo de cerca: la blogósfera, por ejemplo, fue capturada hace años por una parvada de tontos disfuncionales a los que la propuesta de cualquier norma de respeto mutuo les parecía “autocrática” o “autoritaria”. En la práctica, instituyeron un espacio en el que la pose de defensa democrática conviviía con todas las formas imaginables de desprecio por el otro, desde la campaña de desprestigio hasta la irrupción en la privacidad ajena, desde el chantaje hasta la censura a quienquiera que se atreviera a responder. A cambio de columnas en diarios que hoy son poco menos que voceros del fujimorismo, o de cachuelos payasescos en programas de televisión, esos bloggers convirtieron un espacio potencial de respuesta al fujimorismo en uno más de sus frutos. Basta ver la manera en que tratan la coyuntura actual, como si las elecciones de este domingo fueran un partido de fútbol o el siguiente número de un cómic.

La “fujimorización” de la sociedad peruana es la que convierte a mediocres en estrellas. Está en la televisión de Lúcar, de Pérez Luna, de Magaly Medina, de Bayly, de Beto Ortiz, de Aldo Miyashiro. No importa si circunstancialmente alguna de esas personas está en favor o en contra del fujimorismo: sus vaivenes y sus zigzagueos son el fruto de la perversa educación en la banalidad que inició Alan García en 1990 y que prolongaron e hicieron costumbre Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos, Martha Chávez, Luz Salgado, Luis Delgado Aparicio, Jorge Trelles, Martha Hildebrandt, Luisa María Cuculiza, etc., la misma que hoy representa Keiko Fujimori.

Es irónico: uno ve las columnas publicadas por los bloggers de mentalidad infantil, los libros escritos por los novelistas del fast-food a destajo, los programas de televisión que engendra tanto payaso bidimensional, y luego uno ve a Keiko Fujimori como candidata presidencial, y uno se da cuenta de que todo es lo mismo: por encima de cualquier otra cosa, es la desvergüenza de la idiotez, la admiración por la mediocridad, la insólita y orgullosa victoria de la inpacapacidad de reflexión.

Más allá de que este domingo gane Ollanta Humala o gane Keiko Fujimori, el hecho de que no haya ningún partido político real y suficiente detrás de ninguno (ni detrás de ninguno de los candidatos que quedaron en la carrera) ya es una victoria de la “fujimorización”.

Obviamente, será peor si además gana el fujimorismo. Pero sería un gran error creer que el fujimorismo político es el único rival. El proceso de pérdida de la vergüenza y de pérdida del orgullo, el proceso de creciente desamor por la inteligencia y por la actividad intelectual, el proceso de desvanecimiento de los límites éticos y de la conducta moral, todo eso a lo que llamamos “fujimorización”, sigue adelante, y es el rival trascendente, el que deberemos derrotar, sin importar cuál sea el resultado de la elección.

La sola coyuntura de elegir entre dos opciones y que una sea una mafia, y que esa mafia tenga el apoyo de millones de peruanos, ya es una derrota, de la que tendremos que resarcirnos pronto si queremos ser un país viable.

Elecciones en Perú: por la dignidad y la memoria o el dinero y la corrupción


La segunda vuelta electoral en Perú nos hace preguntarnos si ¿debemos aceptar el robo y el asesinato como costo inexorable de una gestión gubernamental?

Tenemos que recordar y rechazar sin titubeos ni miedo el peligro que significa el retorno del fujimorismo:

–          Fujimori cerró el Congreso y convocó a uno donde la verdadera oposición no estuvo representada.

–          Fujimori abolió por la fuerza una Constitución elaborada en consenso y perpetró, junto a sus aliados, una que sirvió de armadura para las grandes empresas.

–          Fujimori aterrorizó y arrinconó a los sindicatos y hay pruebas de que el asesinato de Pedro Huilca, secretario general de la central de trabajadores más importante del país, fue parte de una conspiración fraguada en el Servicio de Inteligencia.

–          Fujimori corrompió como jamás se había visto al poder judicial (el día del golpe su secuaz Montesinos se robó una tonelada de expedientes que podían ser incómodos o con los que se podía chantajear).

–          Fujimori castró a la Contraloría poniéndola al servicio de la impunidad y nombrando a jefes pusilánimes que jamás se le enfrentaron.

–          Fujimori logró que todos los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas fueran ladrones y sacaran dinero en efectivo que muchas veces cargaron en costales y llevaron a Palacio de Gobierno.

–          Fujimori destituyó humillantemente, desde su Congreso anuente, a los magistrados del Tribunal Constitucional que se opusieron a algunas de sus tropelías mayores.

–          Fujimori alquiló casi a la totalidad de periodistas de la televisión y compró, al cash, a los propietarios de los canales.

–          Fujimori remató las empresas públicas a previo vil encargándole la tarea a una serie de sinvergüenzas que muchas veces fueron juez y parte dado que ofrecían lo que ellos, en sociedad con otros, terminaban comprando.

–          Fujimori fue el autor intelectual de algunos de los más notorios asesinatos del llamado Grupo Colina, una pandilla de asesinos que el mismo señor Fujimori (y allí están los documentos) ascendió, primero, y amnistió, después.

–          Fujimori hizo de la Fiscalía de la Nación una sucursal del poder ejecutivo y en la que fue tragicómicamente célebre el papel que le cupo a la “fiscal vitalicia” Blanca Nélida Colán, sentenciada después a diez años de cárcel y liberada tras cumplir dos tercios de su condena.

–          Fujimori malversó alrededor de dos mil millones de soles –ese es el cálculo conservador- y creó una red personal y familiar para robar hasta las donaciones en efectivo que le fueron entregadas en Japón.

–          Fujimori permitió que su asesor más cercano, Vladimiro Montesinos, se enriqueciera hasta la obscenidad (en una sola cuenta suiza se encontró 48 millones de dólares a su nombre) y, a pesar de saberlo (porque lo supo plenamente en el año 2000 cuando el periódico que dirigía el periodista César Hildebrandt difundió una cuenta de 2’666,660 dólares en el limeño Banco Wiese) lo defendió diciendo que esa prosperidad venía de “asesorías a empresas extranjeras”.

–          Fujimori permitió que en su avión (el presidencial) subieran bultos extraños y dineros múltiples hasta que un día una investigación independiente, auspiciada por una agencia norteamericana, descubrió 170 kilogramos de clorhidrato de cocaína escondido en el fuselaje de la nave.

–          Fujimori creó una masiva prensa mercenaria destinada a enlodar a sus adversarios, prensa que teledirigía Montesinos.

–          Fujimori cuando no pudo conseguir una mayoría parlamentaria que avalase todas sus arbitrariedades, ordenó a Montesinos que comprara diputados sacando miles de dólares de las arcas públicas.

¿Este fue el mejor gobierno de la historia del Perú como lo dice Keiko Fujimori?

¿Por qué el círculo fujimorista actual está formado por quienes participaron del gobierno corrupto de Alberto Fujimori?

Para los que aun tengan dudas, leer este artículo donde se prueba que desde por lo menos el 2005, Fujimori y sus seguidores planificaron su retorno al poder. Luego de varios contrastes inesperados, optaron por una candidatura de repuesto: Alberto Fujimori y la candidatura de repuesto

 

Xavi & Míriam

POR LA MEMORIA Y LA DIGNIDAD


Si la verdad es una condición previa de la reconciliación, la justicia es al mismo tiempo su condición y su resultado.

Por la memoria y la dignidad y para que la historia no se repita, hay que recordar siempre el pasado:

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