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Posts Tagged ‘Congreso’

Coacción gubernamental


A pesar de que somos demócratas en toda la extensión de la palabra que conlleva no comprendemos como un partido que no haya ganado las elecciones y sea minoritario pueda coaccionar al que en realidad debe de gobernar simplemente con su apoyo.

Ese problema ya viene de historia en la mayoría de países democráticos pero deberían existir unas cláusulas o normas que quien se adhiera desde una minoría debería respetar todas las ideas y principios del ganador pues de lo contrario éste se convierte sin ser ni mucho menos el más votado en quien acaba dirigiendo al dominante; esto ocurre en una gran parte de países donde una mejor solución sería si no está previsto en sus constituciones repetir las elecciones provocando que quede uno como mayoritario para poder ejecutar sus ideas así como en el caso de que volviera a repetirse mejor sería descartar del escrutinio en la formación de gobierno, bien pasando los votos minoritarios a los dos partidos que mayor cantidad hayan sacado o simplemente no tenerlos en cuenta para la formación de gobierno.

Claro está que ello repercutiría en la cámara del Congreso por la falta de oposición pero si considerarlos a éstos eliminados para la formación de la cámaras (congreso, diputados, etc.)

Esa es una simple propuesta para evitar que no se produzcan esos desmanes donde una minoría acaba gobernando y que los eruditos deberían de estudiar diversas fórmulas puesto que dicho problema lo estamos también acusando en nuestro país.

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Xavi & Míriam
www.estamosjodidos.com
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Culto a la muerte


Hoy queridos lectores, os ofrecemos un artículo de opinión del periodista César Hildebrandt. Lo compartimos con vosotros porque creemos que es de interés nacional.

Xavi & Míriam

 

Culto a la muerte

Por César Hildebrandt.

Vamos camino a Texas. La gente celebra que a los delincuentes los maten de modo preventivo, en la calle y con pistola de uso personal. Es decir, estamos hablando de la privatización de la pena de muerte, la modificación ciudadana y, a pólvora limpia, de la Constitución. Nos faltan John Wayne y Charlton Heston, pero tenemos al coronel PNP ( r ) Elidio Espinosa Quispe, celebrado en Trujillo como un héroe a pesar de que con él proliferan botadores de cadáveres y que durante su gestión de sheriff pata al suelo hubo varios tibios que salieron fríos de las comisarías y otros tantos perforados de dudosa procedencia.

Pero mi país es así: ama la muerte, Somos mexicanos en eso y deberíamos tener nuestro propio José Guadalupe, ese genio mortuorio. Nosotros hacemos calaveras pero no las pintamos y eso es una grave omisión.

Así que en vez de pedirle al Estado que limpie a la podrida policía que nos amenaza, los oyentes de las radios están dispuestos a que la seguridad de las ciudades esté en manos de paisanos de buenos reflejos y puntería adiestrada. En el Perú, cada cierto tiempo, la barbarie da un golpe al Estado y se apodera del discurso popular.

De allí viene la idea de que estuvo bien matar a los sobrevivientes del MRTA que tomaron la embajada japonesa, que fue bueno para el país lo que García o Fujimori permitieron hacer en las aldeas del horror y las fosas comunes. De allí la idea de que la democracia es un obstáculo, el Congreso un detalle, la paz sólo una opción. Y el cholerío, una deuda que no hay por qué pagar.

Tenemos dentro de nosotros a un virrey pugnando por salir y un inca matachancas nos habla desde la sangre que nos recorre. Por eso el peruano se complace en le autoritarismo. Venimos de teocracias brutales, conquistas genocidas, virreinatos que usaban el garrote vil. Eso es lo nuestro.

Y lo más curioso es que esa vocación por el atajo extralegal y la sangre (ajena) derramada viene junto a nuestro cantito agudo, nuestros diminutivos, la levedad de nuestros pareceres. Hay una hipocresía nacional que merecería una patente. Basta ver a Mónica Delta negándole a representante del Movadef el derecho a hablar para entender que en el Perú la democracia es una palabra y la amnesia una solución. ¿Mónica Delta encarnando los valores de la libertad? Es para llorar de risa.

Festejar la pena de muerte en manos privadas, no ayuda a derrotar a la delincuencia: incrementará su virulencia. Habrá forajidos que ahora preferían robarles a los cadáveres.

Y tendremos el país turbulento que siempre hemos querido y creo que nos merecemos: el país en el que la mentira es fundamento de la política y donde la mayor parte de las buenas reputaciones vienen del mito y la falsedad genérica.

La violencia mayor no está en las calles. Eso es lo que nos quieren hacer creer los dueños de la gran prensa y de toda la televisión. La verdadera violencia está en la desigualdad creciente y las promesas electorales que se tiraron a la basura. La defensa propia esgrimida por Cajamarca, por ejemplo, debería ser calificada con los mismos parámetros por quienes alientan que la justicia callejera se lleve a cabo sin intervención de jueces ni fiscales.

El gobierno de Humala sostiene que le pragmatismo lo dirige. Eso significa que va a la deriva. Porque apelar al pragmatismo es el modo sibilino de decir que los principios se han abandonado. Tener éxito repitiendo lo que hicieron los antecesores, a quienes se censuró tan lúcida como severamente cuando había que distanciarse de ellos por cálculo electoral, es violencia en estado químicamente puro.

Y ahora vienen los tiroteos que se celebran y los asesinatos profilácticos. Volvemos a ser país de turbas.

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Sr. Humala ¡No nos defraude!

10 diciembre, 2011 2 comentarios

Desde que iniciamos nuestro blog ¿Estamos jodidos? hemos tenido la intención y la esperanza de un verdadero cambio para nuestro querido país. Un cambio que incluya a todos los peruanos y nos referimos a esa gran mayoría de ciudadanos de provincias y de zonas populares de Lima que no tienen acceso a los medios masivos de comunicación, a los que no consideran en las encuestas, a los que con esfuerzo salen adelante cada día trabajando duro en muchos casos solo para  alimentarse (y eso con las justas) o cubrir las necesidades básicas de sus familias. A todos esos peruanos y peruanas a las que las autoridades y los grupos de poder económico (que son los que verdaderamente dirigen el país y en la mayoría de casos corruptos) a lo largo de nuestra vida republicana han ignorado, subestimado y burlado en sus esperanzas de un futuro mejor, a todos esos niños y jóvenes que crecen esperando una oportunidad y no la encuentran, a toda la gente mayor que vive resignada al olvido y al maltrato, a todas las personas marginadas por esta sociedad que se ha vuelto indiferente al dolor ajeno y que solo valora el consumismo egoísta de cosas prescindibles como consecuencia del capitalismo salvaje que nos gobierna cada día más.

Por eso, este año durante la campaña electoral y hartos de lo mismo pusimos nuestras esperanzas en la candidatura del Sr. Ollanta Humala porque se vislumbraba como una posibilidad de cambio, de giro hacia la honestidad, de intento de hacer justicia para los peruanos y como pueblo votamos por él y lo elegimos voluntariamente porque estamos cansados y asqueados de vivir en medio de injusticias y corrupción (por eso rechazamos uno de los últimos ejemplos como el fujimorismo, ni que decir del gobierno aprista).

Hasta ahora estábamos esperanzados.

Pero cada día que pasa observamos una actitud ambivalente, dubitativa y hasta blandengue de nuestro presidente con relación a los temas importantes como es el desarrollo de nuestro país y la tan manoseada frase “inclusión social”; observamos que no hay una verdadera intención de lucha contra la corrupción enquistada en el Estado, no vemos una posición y decisión firme para con empresarios inescrupulosos que a lo largo de los años se han enriquecido a costa de nuestros recursos pisoteando y pasando por encima de los pueblos. No vemos una regulación de nuestros recursos para beneficio de todos y de nuestras futuras generaciones, en repetidas ocasiones hemos dicho que no estamos en contra de las actividades extractivas como la minería, estamos en contra de la prepotencia, del abuso, del trato bajo la mesa, lo que pedimos es una participación y regulación del Estado sobre nuestros recursos NO renovables de por lo menos el 50% para administrar de manera justa el benficio resultante.

En fin, nuestras esperanzas parecen desvanecerse al no encontrar pruebas de cumplimiento de lo que nos anunció y ofreció el Sr. Humala en su campaña. Ahora, aun con nuestras dudas, creemos que todavía está a tiempo el señor presidente de hacer algo, de rectificar esa actitud sumisa hacia los grupos de poder económico que transmite (y hasta es evidente) y sacar la cara con coraje y decisión por todos los peruanos y peruanas que somos optimistas y queremos un verdadero cambio para todo el país.

Por supuesto cada uno de nosotros tenemos también el deber de transmitir el mensaje correcto a los que aun viven adormecidos mentalmente por el consumismo y los medios, para que reaccionen y cambien de actitud porque si todos unimos esfuerzos y cambiamos un poco cada día lograremos un verdadero motor popular que haga las cosas bien, de eso se trata la democracia.

Xavi & Míriam

PD. Les transcribimos una columna de opinión escrita por el periodista César Hildebrant, la cual compartimos porque analiza con lucidez la realidad de nuestro país. Y les recomendamos retransmitirla a sus conocidos, amigos y familia.

La derrota de la inteligencia

Las decepciones son mayores cuando las esperanzas son más intensas.

A pesar de que la segunda vuelta obligaba a Ollanta Humala a la moderación y a la búsqueda de consensos, era obvio que quienes votaron por él conservaron la expectativa de que un gobierno suyo iba a traer algunos cambios cualitativos. De eso se trataba, precisamente, la pelea política y moral con Keiko Fujimori.

Esa esperanza de cambios ha terminado.

En un proceso semejante a la progeria, esa enfermedad que envejece a los niños a la velocidad del infortunio, Humala se ha resignado a gerentear el Perú.

El poder económico ha hecho con él lo que logró hacer con casi todos: ensillarlos, adobarlos, engullirlos. Al empresario salitrero Billinghurst no lo pudieron convertir en sirviente y por eso le dieron un golpe de Estado. Al general Velasco no lo pudieron asustar y por eso lo han convertido en el demonio temido al que hay que seguir aporreando desde sus medios de comunicación.

Todos los demás entraron al redil.

Humala acaba de hacerlo a paso redoblado.

La declaratoria del estado de emergencia cuando se estaba a punto de llegar a un acuerdo no sólo dejó mal parado a Salomón Lerner sino que fue un mensaje hacia el futuro: los acuerdos son peligrosos cuando uno no está dispuesto a cumplirlos, mejor es militarizar “las ciudades alzadas”.

Cajamarca no es una villa levantisca. Cajamarca está harta de esa minería avariciosa que todo lo enmugra con sus ácidos, sus humos ponzoñosos, su dinástica mierda.

Cajamarca no está contra la minería que respeta y concede. Está en contra de ese antro aurífero, colonial-mente prepotente, llamado Yanacocha.

Ahora Cajamarca es una ciudad tomada “por las fuerzas del orden”.

¿De qué orden?

Del orden tal como lo entiende la derecha pre Gutenberg peruana. Es decir, palo y bala si es necesario con tal de que nadie se oponga a nuestro destino de vendedores de rocas molidas. Y palo y bala para los que osen enfrentarse a 200 años de desprecio.

Humala es nuestro nuevo Zelig. Habla como Sánchez Cerro, actúa como Alan García, decide como lo hubiera hecho Luis Bedoya. Ya ni siquiera disimula, lo cual, en efecto, es un mérito. Caída la máscara del reformador, apagadas las luces del centrista, Humala marcha a paso ligero a ser el albacea del modelo que aquí impuso una banda de delincuentes cuyo cabecilla tiene una sentencia de 25 años por delitos de lesa humanidad.

Que Humala se prepare para otros Cajamarcas. Si cree que va a intimidar actuando como un matón que ordena detener durante diez horas, sin mandato judicial alguno, a dirigentes que salían de una cita en el Congreso, se equivoca.

Si cree que invirtiendo 500 millones de soles en infraestructura (mientras congela, irregularmente, las finanzas del gobierno regional) va a comprar a Cajamarca, se equivoca dos veces.

Y si cree que los aplausos de la derecha y su plebe amaestrada suponen un veredicto popular, se equivoca tres veces.

Saldrá este fin de semana una encuesta que dirá que su popularidad ha aumentado, señor Humala. No se la crea. Detrás de esas cifras está la verdad. La rabia polvorienta de los pueblos que se sienten fuera de toda inclusión política no la miden las encuestas, que a Fujimori también le sonreían.

No les crea, señor Humala, a los incondicionales que le dicen que usted ha recuperado la autoridad. Eso le decía El Comercio a Sánchez Cerro cuando mandaba bombardear Trujillo, y a Odría, cuando mandaba matar a Negreiros. La historia del Perú está plagada de ovaciones siniestras venidas desde los palcos. Los éxitos “del orden” siempre serán provisorios cuando la meta no es hacer justicia sino durar, congraciarse con los inversionistas mineros, ser plausible para los de siempre.

Era justo borrar a Conga de la cartera de proyectos mineros. No sólo porque es incompatible con la agricultura y la conservación de recursos hídricos de la zona sino porque su Estudio de Impacto Ambiental era, como lo demostró el ex viceministro José de Echa-ve, maliciosamente incompleto. Y porque, además, Conga es hija de Yanacocha, una empresa que ha hecho todo lo posible para que los cajamarquinos la odien y le teman.

Ahora usted repite a Alan García con eso de que el suelo es privado pero el subsuelo es del Estado. Es un argumento tan indigno, intelectualmente tan mísero, que debería avergonzar a quien lo esgrima.

Vayamos al absurdo: ¿Y si mañana unos exploradores chinos o canadienses descubren, en las proximidades de Machu Picchu, un millón de toneladas de oro y varios trillones de metros cúbicos de gas? ¿Nos deshacemos de la zona de amortiguamiento de Machu Picchu? ¿Ponemos en peligro esa maravilla? No, ¿verdad?

Machu Picchu, al fin y al cabo, es el testimonio de una civilización que tuvo una relación amistosa con el medio ambiente. ¿Y por qué el pasado, por más majestuoso que sea, puede resultar más respetable que los límpidos presentes de una región que vive hace siglos de producir cosas fragantes que se comen?

Para llegar al subsuelo hay que perforar los suelos, abatir las propiedades, cambiar los paisajes, matar aguas. Decirle a Cajamarca que el suelo es suyo pero el subsuelo es “nuestro”, es decirle que el suelo no es suyo y que está expuesto a la voracidad minera y a la complicidad del Estado con los poderes fácticos.

Somos una república unitaria, pero no somos una dictadura unitarista. Somos un país, no un cuartel. Y usted prometió (tengo las grabaciones respectivas) aguas y lagunas conservadas para Cajamarca, un nuevo país para los que han esperado tanto, cambios y reformas en los contratos de inversión que, tomando como base el interés público, así lo requirieran.

Presidente Humala: no crea que es usted muy original. Tiene usted una ascendencia histórica abundante, aquí y en América Latina.

Y a usted, que ahora profesa tan auténtica amistad por Chile, le contaré brevemente la historia de Gabriel González Videla, un probable clon suyo que gobernó a nuestro amable vecino del sur.

González Videla llegó al poder en Chile en 1946. Logró eso porque contó con el apoyo de un frente popular que incluía al poderoso Partido Comunista de Chile. Y obtuvo el respaldo de ese frente, que incluía al Partido Radical, porque prometió un Chile nuevo y más justo.

Pues bien, la presión de los conservadores, las amenazas de Washington (un diálogo con Truman fue decisivo), la falsedad o endeblez de sus convicciones empujaron a González Videla a reprimir salvajemente las huelgas de mineros que reclamaban mejores salarios y a quienes él, precisamente, había prometido nuevas perspectivas y trato más digno. De inmediato, dictó la famosa Ley de Defensa Permanente de la Democracia, declaró al Partido Comunista ilegal, censuró las publicaciones de izquierda y convocó a conservadores y liberales a integrar un gabinete que se llamó “de concentración nacional”. Pablo Neruda, que en ese entonces era senador por el Partido Comunista, fue perseguido, vivió durante meses en la clandestinidad y, al final, penosamente, por tierra, pudo salir en secreto de Chile.

En su Canto General, Neruda escribió estas líneas bajo el título “González Videla”:
“…En Chile no preguntan, los puños hacia el viento, los ojos en las minas se dirigen a un punto, a un vicioso traidor que con ellos lloraba, cuando pidió sus votos para trepar al trono… A mi pueblo arrancó su esperanza, sonriendo, la vendió en las tinieblas a su mejor postor, y en vez de casas frescas y libertad lo hirieron, lo apalearon en la garganta de la mina, le dictaron salario detrás de una cureña, mientras una tertulia gobernaba bailando con dientes afilados de caimanes nocturnos”.

En el Perú no tenemos, fatalmente, a un Neruda. Pero quizá hemos empezado a tener a un González Videla.

Alguien que pierde los ideales, un gobierno que abandona su esencia, un horizonte de bala y pragmatismo, la política hecha medición de PBI y aplauso de las agencias de calificación de riesgo, ¿qué son, qué galaxia de sentido forman? El fenómeno tiene un nombre: es la derrota de la inteligencia y el triunfo de la administración.

Capitalidad: ¿traslado?


Alguien se ha preguntado en alguna ocasión: ¿Qué pasaría de trasladar la capital al centro del país?

No parece tan descabellada la idea pues regeneraría una zona semi aislada, al igual como a medio y largo plazo, el resultado sería el desarrollo desde el centro, desmasificando regiones como la actual Lima; al propio tiempo generando riqueza y progreso, como dato, tenemos infinidad de países que así lo hicieron y en realidad, pese a las críticas, han dado sus frutos.

Claro está que ello conllevaría el disgusto por parte de algunos de los “padres de la Patria” y sobretodo los “lameros” por tener que desplazar sus residencias y despachos, como pasó simplemente en el último pleno descentralizado del Congreso en Ica. Lo positivo es que promovería la urbanización general del país, empezando por allí mismo y continuando hasta las provincias más alejadas.

En principio parece una idea descabellada, pero no por ello dejar de tenerla en cuenta por nuestras autoridades.

Xavi & Míriam

Quimeras periodísticas


A poco más de un mes de la toma de posesión del nuevo gobierno los retrógrados de siempre inculcando desconocidos intereses ya están exigiendo lo que durante tantos años se han cargado, exigiendo al actual gobierno lo hubiera ya corregido de golpe según estamos observando el postulado de Fritz Du Bois publicado en el diario Peru21.

El encabezamiento del artículo publicado hace unos días “vamos”,  observamos pretende agrupar las formas anteriores de gobernar con la actual que intentaremos aclarar nuestro parecer en lo que  ha empezado a realizar.

. Tal como ya se empieza a notar la legislación se efectúa en el Congreso y no a escondidas o consejos de ministros.

. Los detalles sobre los ofrecimientos y hechos logrados estamos seguros que serán dados y reconocidos por el pueblo que es a quien se deben presentar, léase cámara, y medios de comunicación, no dudando de su trasparencia, tan solo dar tiempo pues en un mes donde ni tan siquiera se ha tenido tiempo de complementar y auditar la situación real dejada por el anterior gobierno.

. Dudemos menos de lo aconsejado por éste individuo pues el aparato estatal como lo define es corregir sus defectos que por cierto fueron implementado por gobiernos anteriores y mucho más con el último.

. Las empresas públicas como presenta, bien podrían convertirse en mixtas si se considerase oportuno pero sobretodo deben ser modernizadas y potenciadas pues son un bien patrimonial para nuestro país, eso si, controlar y eliminar todos los enchufes interesados metidos anteriormente que es la auténtica lacra de éstas.

. En cuanto a su receta “segura”, como éste clarividente denomina, para pasar las empresas estatales a capital privado, no nos entra en la cabeza como viendo la crisis generada por esas inmensas corporaciones que se han cargado las economías de los países definidos como “ricamente avanzados” y pretende meternos en su juego sin ningún tipo de control.

. Desde aquí queremos hacerle una petición al Sr. Fritz del Diario Peru21: que sea más condescendiente para su país y menos interesado en loar la quimera de tener una invasión descontrolada de capitales, pues debemos tener en cuenta que en ocasiones es preferible comer menos pero que pueda ser todos los días.

Xavi & Míriam

Elecciones en Perú: por la dignidad y la memoria o el dinero y la corrupción


La segunda vuelta electoral en Perú nos hace preguntarnos si ¿debemos aceptar el robo y el asesinato como costo inexorable de una gestión gubernamental?

Tenemos que recordar y rechazar sin titubeos ni miedo el peligro que significa el retorno del fujimorismo:

–          Fujimori cerró el Congreso y convocó a uno donde la verdadera oposición no estuvo representada.

–          Fujimori abolió por la fuerza una Constitución elaborada en consenso y perpetró, junto a sus aliados, una que sirvió de armadura para las grandes empresas.

–          Fujimori aterrorizó y arrinconó a los sindicatos y hay pruebas de que el asesinato de Pedro Huilca, secretario general de la central de trabajadores más importante del país, fue parte de una conspiración fraguada en el Servicio de Inteligencia.

–          Fujimori corrompió como jamás se había visto al poder judicial (el día del golpe su secuaz Montesinos se robó una tonelada de expedientes que podían ser incómodos o con los que se podía chantajear).

–          Fujimori castró a la Contraloría poniéndola al servicio de la impunidad y nombrando a jefes pusilánimes que jamás se le enfrentaron.

–          Fujimori logró que todos los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas fueran ladrones y sacaran dinero en efectivo que muchas veces cargaron en costales y llevaron a Palacio de Gobierno.

–          Fujimori destituyó humillantemente, desde su Congreso anuente, a los magistrados del Tribunal Constitucional que se opusieron a algunas de sus tropelías mayores.

–          Fujimori alquiló casi a la totalidad de periodistas de la televisión y compró, al cash, a los propietarios de los canales.

–          Fujimori remató las empresas públicas a previo vil encargándole la tarea a una serie de sinvergüenzas que muchas veces fueron juez y parte dado que ofrecían lo que ellos, en sociedad con otros, terminaban comprando.

–          Fujimori fue el autor intelectual de algunos de los más notorios asesinatos del llamado Grupo Colina, una pandilla de asesinos que el mismo señor Fujimori (y allí están los documentos) ascendió, primero, y amnistió, después.

–          Fujimori hizo de la Fiscalía de la Nación una sucursal del poder ejecutivo y en la que fue tragicómicamente célebre el papel que le cupo a la “fiscal vitalicia” Blanca Nélida Colán, sentenciada después a diez años de cárcel y liberada tras cumplir dos tercios de su condena.

–          Fujimori malversó alrededor de dos mil millones de soles –ese es el cálculo conservador- y creó una red personal y familiar para robar hasta las donaciones en efectivo que le fueron entregadas en Japón.

–          Fujimori permitió que su asesor más cercano, Vladimiro Montesinos, se enriqueciera hasta la obscenidad (en una sola cuenta suiza se encontró 48 millones de dólares a su nombre) y, a pesar de saberlo (porque lo supo plenamente en el año 2000 cuando el periódico que dirigía el periodista César Hildebrandt difundió una cuenta de 2’666,660 dólares en el limeño Banco Wiese) lo defendió diciendo que esa prosperidad venía de “asesorías a empresas extranjeras”.

–          Fujimori permitió que en su avión (el presidencial) subieran bultos extraños y dineros múltiples hasta que un día una investigación independiente, auspiciada por una agencia norteamericana, descubrió 170 kilogramos de clorhidrato de cocaína escondido en el fuselaje de la nave.

–          Fujimori creó una masiva prensa mercenaria destinada a enlodar a sus adversarios, prensa que teledirigía Montesinos.

–          Fujimori cuando no pudo conseguir una mayoría parlamentaria que avalase todas sus arbitrariedades, ordenó a Montesinos que comprara diputados sacando miles de dólares de las arcas públicas.

¿Este fue el mejor gobierno de la historia del Perú como lo dice Keiko Fujimori?

¿Por qué el círculo fujimorista actual está formado por quienes participaron del gobierno corrupto de Alberto Fujimori?

Para los que aun tengan dudas, leer este artículo donde se prueba que desde por lo menos el 2005, Fujimori y sus seguidores planificaron su retorno al poder. Luego de varios contrastes inesperados, optaron por una candidatura de repuesto: Alberto Fujimori y la candidatura de repuesto

 

Xavi & Míriam

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