Capitalismo feroz y lucha contra la corrupción


Observo con curiosidad que en los países que lideran la economía (en este caso comparativo China y EEUU), siendo muy dispares los ideales y formas de gobierno coinciden plenamente en la forma de tratar a los sinvergüenzas corruptos en sus respectivos países.

En el  primero de los casos un alto funcionario que se haya permitido aceptar sobornos es condenado a muerte pero le dan dos años para demostrar buen comportamiento y reducir su pena a perpetua; en el segundo,  EEUU, todos sabemos que Al Capone a pesar de ser un asesino fue enjuiciado no por ello sino por los fraudes fiscales.

Con ello y haciendo un análisis sobre éstos y algunos ejemplos más me da que pensar cual es el problema real de nuestro País, pues una de las principales lacras es acabar de una vez por todas con la corrupción y no permitir que eso se siga produciendo a escala nacional. Está podrido el Estado y nos está llevando hacia un futuro descendente, todo esto se debe cortar como y al precio que sea.

Por otra parte recordemos que por el mero hecho de estafar o sobornar a cualquier escala en la sociedad donde convivimos el perjuicio que se ocasiona, pues afecta a todos los niveles:  sanidad, cultura, pensiones, etc. etc.

Es por esto que uno de los grandes retos para nuestro nuevo Presidente será poner orden a todos los niveles y no es tarea fácil debido a que tras tanto tiempo estando colonizados por el capitalismo feroz (que al propio tiempo no es ejercido en sus países de origen) debemos animarle y apoyarle para que de una vez por todas nos convierta en el País que todos queremos ser: más justo y solidario.

Xavi & Míriam

Estupidamente superiores


Como en cada época y en la actualidad se hacen notar una serie de individuos, machitos ellos y nancys ellas (muñecas), donde el aparentar y llevar prendas de esos fabricantes rimbombantes a los cuales les dan fama por el precio del producto (que están en el mercado a precios muy elevados cuando los confeccionan en China por centavos), se creen superiores al resto de los mortales tanto en los dejes de hablar, que encima meten unos ‘acentos’ para según ellos salir de la vulgaridad y lo curioso es que una gran mayoría de ciudadanos los admiran y respetan pese a ser unos déspotas engreídos.

Esto sería para hacer un estudio en profundidad  sobre  el por qué nos hemos vuelto tan sumisos y absurdos en nuestra forma cotidiana de vida.

Muchas veces un mendigo por la calle nos inspira más respeto que un ejecutivo de traje y corbata.

A ver si hay suerte y alguien puede opinar al respecto.