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Archive for 29 junio 2011

Capitalismo feroz y lucha contra la corrupción


Observo con curiosidad que en los países que lideran la economía (en este caso comparativo China y EEUU), siendo muy dispares los ideales y formas de gobierno coinciden plenamente en la forma de tratar a los sinvergüenzas corruptos en sus respectivos países.

En el  primero de los casos un alto funcionario que se haya permitido aceptar sobornos es condenado a muerte pero le dan dos años para demostrar buen comportamiento y reducir su pena a perpetua; en el segundo,  EEUU, todos sabemos que Al Capone a pesar de ser un asesino fue enjuiciado no por ello sino por los fraudes fiscales.

Con ello y haciendo un análisis sobre éstos y algunos ejemplos más me da que pensar cual es el problema real de nuestro País, pues una de las principales lacras es acabar de una vez por todas con la corrupción y no permitir que eso se siga produciendo a escala nacional. Está podrido el Estado y nos está llevando hacia un futuro descendente, todo esto se debe cortar como y al precio que sea.

Por otra parte recordemos que por el mero hecho de estafar o sobornar a cualquier escala en la sociedad donde convivimos el perjuicio que se ocasiona, pues afecta a todos los niveles:  sanidad, cultura, pensiones, etc. etc.

Es por esto que uno de los grandes retos para nuestro nuevo Presidente será poner orden a todos los niveles y no es tarea fácil debido a que tras tanto tiempo estando colonizados por el capitalismo feroz (que al propio tiempo no es ejercido en sus países de origen) debemos animarle y apoyarle para que de una vez por todas nos convierta en el País que todos queremos ser: más justo y solidario.

Xavi & Míriam

El camino de la soledad


Compartimos con ustedes un artículo de ELPAIS.com sobre el gran ERNESTO SABATO, esperamos que lo disfruten.

Xavi & Míriam

 

El camino de la soledad

Ayer hubiera cumplido cien años. El escritor argentino Ernesto Sabato murió el pasado 30 de abril dejando tras de sí unos pocos, pero fundamentales, textos para la literatura en español. También el ejemplo de una postura moral y una personalidad retraída, alejada de las luces de la fama.

Niebla en Buenos Aires la semana en que Ernesto Sabato hubiera cumplido cien años.

A él le gustaban los días soleados. Le dijo un día a Elvira González Fraga: “¡Cómo te puede gustar el otoño!”.

Y, sin embargo, parecía que Sabato, el autor apesadumbrado de Sobre héroes y tumbas, era, iba a ser, un hombre para el otoño, o para el más oscuro invierno. Para los días grises que hay ahora sobre Buenos Aires, donde murió poco antes de ser centenario, el último 30 de abril.

Un hombre de otoño, o de invierno. En su autobiografía, Antes del fin, que apareció a finales de los años ochenta, Ernesto Sabato escribió: “De alguna manera, nunca dejé de ser el niño solitario que se sintió abandonado, por lo que he vivido bajo una angustia semejante a la de Pessoa: ‘Seré siempre el que esperó a que le abrieran la puerta, junto a un muro sin puerta”.

¿Era, tan solo, ese ser de otoño? No, ni mucho menos. Elvira, que lo conoció en 1962 y que luego tomó contacto más continuado con él a partir de 1982, hasta que se convirtió en su compañera infatigable, tiene esa imagen del hombre apesadumbrado, pero también la evidencia de que Sabato apostaba por la vida, “disfrutaba de los gozos pequeños, aunque hubiera sombras grandes”.

Pero en los libros, en las apariciones públicas, en lo que la gente veía del Sabato público persiste esa imagen del hombre verdaderamente abrumado por el desastre del mundo, que él abordó en sus libros, en sus discursos y en sus cuadros. Dejó de escribir, y empezó a dictar, en torno a 2004, aunque dejó de publicar novelas a partir de Abaddón el exterminador, que apareció en 1974, y ya no pintó más desde 2008, dos años antes de su muerte.

Hay un momento preciso en que dejó de sentirse capaz de competir, desde su edad, con los que eran más jóvenes. Fue en Lanzarote, adonde fue a visitar, con Elvira, a sus amigos José Saramago y Pilar del Río, en 2002, en uno de sus más largos viajes por España. Vio entonces a Saramago en plenitud, y él mismo se vio disminuido, acariciado ya por las temibles heridas de la edad. Desde ese momento ya Sabato dejó de ser para sí mismo el que había sido. Ya estaba junto a un muro sin puerta, verdaderamente.

Aun así, siguió pidiendo colores, y Elvira se los siguió dando, para pintar, que fue la ocupación más duradera entre las que animaron su vida. “Él apretaba el tubo de pintura, y que saliera el color ya era para él una fiesta”. Siguió buscando lectura, y ella le leyó, “sin que él me lo pidiera”, libros suyos, El túnel, Sobre héroes y tumbas, pero también algunos textos de sus autores favoritos: Juan Rulfo, Flaubert, Kafka, Stendhal, Dostoievski… En un tiempo había descubierto la actuación como una de las bellas artes que le animaban, “y hacía un espléndido Pedro Páramo, bordaba esa obra de Rulfo, le gustaba decirla, era Pedro Páramo en persona, brutal, no te lo podés creer…”. Y hacía también de borracho, “hacía de Quijote, y de Sancho… Le fascinaba el final del Quijote, cuando Sancho Panza le explica al caballero que todo aquello por lo que luchaba no era la utopía sino la realidad”.

¿Y cuando ella le leía sus textos qué pasaba? “Ah, se quedaba mirando, pensativo, mirando hacia la nada. Era la actitud de un chico extasiado ante un pensamiento que no dominaba, o quizá tenía el semblante de un herido de guerra”.

Un hombre acosado que tenía miedo de su propia alegría. Su padre era descendiente de montañeses sicilianos, “acostumbrados”, como explicaba el propio Sabato en sus memorias, “a las asperezas de la vida; en cambio mi madre, que pertenecía a una antigua familia albanesa debió soportar las carencias con dignidad”. Por decirlo rápido, esa procedencia educó a Sabato en la aspereza y en el rigor. Cuenta Elvira que cuando su novela más celebrada, Sobre héroes y tumbas, apareció en la lengua de los ancestros de su madre, el entonces joven novelista fue con la edición reciente a la casa de los padres. La madre apartó el libro escrito en albanés y pasó a hablarle de los problemas de sus tíos. Y, antes, cuando regresaba del colegio con notas sobresalientes, aquel padre de ascendencia siciliana firmaba sin ver el resultado del esfuerzo de Ernesto.

Matilde Kusminsky-Richter, la esposa de Sabato, madre de sus hijos Jorge (que fue ministro de Educación de Alfonsín, y murió en accidente en 1995) y Mario, cineasta, escribió una vez en una carta al escritor Carlos Catania, que la colocó en la introducción de su libro de conversaciones con Ernesto: “… Sabato es un hombre terriblemente conflictuado, inestable, depresivo, con una lúcida conciencia de su valer, influenciable ante lo negativo y tan ansioso de ternura y de cariño como podría serlo un niño abandonado. Esta necesidad casi patológica de ternura hace que comprenda y sienta de tal manera a los desvalidos y desamparados”.

En sus libros autobiográficos, incluido el último, España en los diarios de mi vejez, que apareció en 2004, el propio Sabato avala lo que Matilde escribe a continuación en esa carta a Catania: “Pero también -y debo subrayar que cada vez menos- es arbitrario y violento, y hasta agresivo, aunque creo que estos defectos son producto de su impaciencia (…). Para escribir, para liberarse de sus obsesiones y traumas necesita verse rodeado de un muro de cariño, de comprensión y de ternura (…) ha sido desde niño un alma meditativa, un artista”.

Tenía, en efecto, “un interior melancólico, pero al mismo tiempo rebelde y tumultuoso”. Aflora esa intimidad en sus novelas, y en el espacio público; pero en la intimidad adoraba la música, la perfección de la belleza, el vino, las comidas contundentes a las que al final tuvo que renunciar para poder luchar por la vida, que se le prolongó casi hasta los cien años. Pero en ningún momento renunció a ese sentimiento de urgencia imperativa con la que se condujo ante el arte y ante la vida. “Todo debía ser urgente”, cuenta Elvira, “hasta un vaso de vino. ¡Alcánzame un vaso de vino, es urgente!”.

Como un niño junto a un muro sin puerta. Escribió Sabato: “La educación que recibimos (él era el décimo de once hermanos) dejó huellas tristes y perdurables en mi espíritu (…) La severidad de mi padre, en ocasiones terrible, motivó, en buena medida, esa nota de fondo de mi espíritu, tan propenso a la tristeza y a la melancolía”. Pero, como el padre, “debajo de la aspereza en el trato” Sabato mostraba “un corazón cándido y generoso”.

Que afloraba cuando no había escritores alrededor. Se distanció de Jorge Luis Borges por motivos políticos (y bien que lo sintió Sabato, dice en sus memorias), pero volvieron a verse, esporádicamente, con distancia, e incluso compartieron un libro de conversaciones; y fue amigo hasta la muerte de José Saramago, que viajó “como en peregrinación” a Santos Lugares, la casa de Ernesto, y este fue con Elvira a verles a Pilar y a José en Lanzarote… Pero sus afinidades literarias eran clásicas y del pasado, y la vida no lo llevó por saraos o ferias. Su sentimiento de urgencia no lo convertían en un asistente cómodo a los festejos.

Pero sí se sentía cómodo en los pueblos o en su propia soledad, ante la pintura, con la música. Un día fue a Londres, una ciudad de Catamarca fundada en 1500. ¿Cómo puede llamarse Londres un sitio como este, que tiene su propia personalidad?, preguntó Sabato a un campesino que desconocía la existencia de Inglaterra. “¿Sabe usted, don Ernesto, de algún otro sitio donde haya londrinos?”.

La vida literaria fue su objetivo pero también su horror, la buscó y huyó de ella con las mismas pasiones, a veces autodestructivas. ¿Quemó libros? Por lo menos, los descartó, no los hizo publicar, los quemó, pues, en cierto modo. Dejó de escribir novelas cuando su obra Abaddón el exterminador fue recibida con desdén por la crítica. Y el retraimiento lo hizo un hombre feliz con poco, y por tanto huraño con muchos. Le fascinaban las multitudes que le aclamaban (en España, por ejemplo) cuando ya era un mito artístico y político, sobre todo a raíz de su trabajo civil al frente de la comisión que estudió el horror con que los militares argentinos sometieron a este pueblo a un cruento e inolvidable invierno. Pero nunca recuperó la ilusión por el proyecto literario.

Elvira González Fraga dice que era un hombre de proyectos, los buscaba; estar con jóvenes, ayudarles a salir adelante desde la Fundación que ella dirige. Ese era un afán. ¿Los otros? Seguir viviendo. Nunca se dio por vencido, ni cuando empezó a padecer la afasia que le dejó sin habla dos años antes de morir. Sin habla pero con conciencia. Un día le pusieron las imágenes de Haití, aquel horror. Y él asistió desde su butaca inmóvil, con sus ojos asustados, como si tuviera urgencia por reclamar ayuda ante el desastre.

¿Era un hombre apesadumbrado? Sí, pero ese no era el único Sabato. “Él sentía que todo el mundo debía estar abrumado por lo que ocurría en la vida. Pero no estaba tan solo triste. Le gustaba la vida”, dice Elvira, “y lo que más le gustaba era sentirse en su surco, feliz consigo mismo, y hablando con gente como aquella de Londres”.

Él terminó la parte más rabiosamente autobiográfica de Antes del fin con estas palabras: “Quienes han unido a su actitud combatiente una grave preocupación espiritual; y, en la búsqueda desesperada del sentido, han creado obras cuya desnudez y desgarro es lo que siempre imaginé como única expresión para la verdad”.

Fue su pasión, conseguir eso. Y aunque parecía un hombre llorando junto a un muro, la vida era su proyecto. Su amigo canario Óscar Domínguez le habló en el París surrealista del suicidio, cuando Sabato aun no había escrito Sobre héroes y tumbas. Y Ernesto le respondió a Óscar, que finalmente se suicidó: “No, Óscar, tengo otros proyectos”.

Ese Sabato de los otros proyectos era el que se encerraba en su casa a escribir, a pintar, a escuchar música y a esperar que se fuera el otoño, esa estación triste que se parece más al semblante de un niño junto a un muro sin puerta que al proyecto que animaba al hombre que aquel niño hubiera querido ser.

Todos los libros citados de Sabato en este reportaje han sido publicados por Seix Barral.

Capítulos e ideas

Sabato quería que sus novelas tuvieran un aire sinfónico. Y cuando no lograba ese propósito las dejaba a un lado. ¿Las quemaba? Las descartaba al menos, dice Elvira González Fraga, su compañera de tantos años, a quien le regaló algunas partes de La fuente muda. “Él tenía mucho sentido musical y sus libros fueron sinfonías que él me explicaba muy detenidamente. Él introdujo Informe sobre ciegos en Sobre héroes y tumbas porque precisaba ese ritmo para alcanzar lo que él creía que era el esplendor sinfónico”. La fuente muda debe su título a un verso de Antonio Machado. “Y yo no la vi quemar; en realidad, yo no vi quemar ninguno de sus libros. Como todos los que escribió, esta novela le llevó a hacer un trabajo previo muy grande, pero si no alcanzaba esa perfección que buscaba las dejaba ahí, nos las seguía”.

Escribió Sabato en Antes del fin: “Por mi propensión a las llamas, hubo veces en las que me arrepentí; obras que hoy recuerdo con nostalgia, como El hombre de los pájaros y la novela que escribí durante mi periodo surrealista, La fuente muda, título que tomé de un verso de Antonio Machado, y de la que sobreviven pocos capítulos y algunas ideas. Quienes conocen mis reticencias y contradicciones saben lo difícil que es soportarme en cualquier empresa. Así lo sufrieron todos los que, desde distintas partes del mundo, me han solicitado autorización para trabajar en mis novelas.

 

 

UN CAPRICHO MONUMENTAL


Hoy compartimos con todos ustedes un artículo publicado en el diario peruano La República, escrito por Raúl Mendoza.

Vale la pena leerlo, para poder exigir con fundamento una lucha frontal contra la prepotencia de los políticos, un rechazo a la manipulación que hacen con la gente y el reclamo sin miedo del inicio de procesos de investigación por los actos de corrupción cometidos durante el gobierno saliente/aprista. ¡Basta de impunidad!

(Dudábamos de publicar la foto que acompaña al artículo para no castigar los ojos de nuestros lectores con dicha ‘imagen’, pero es necesario para los que no conozcan los ‘detalles’).

Xavi & Míriam

Un capricho monumental

Alan García calificó esta obra como ‘una sorpresa’, y lo ha sido, aunque de mala manera. El Cristo del Pacífico levantado sobre el Morro Solar de Chorrillos provoca la polémica, atiza las protestas de urbanistas y autoridades y también nos alerta de que el presidente hace lo que le da la gana. Todo con la intención de masajearse el ego y asegurar su pasaje a la posteridad.

Por Raúl Mendoza

“El Cristo que Alan García quiere dejar para la posteridad tiene la estética de un monumento de casino”, afirma, sin anestesia, el psicoanalista Jorge Bruce. A contracorriente de muchas voces, dice que cuando se enteró de que la imagen estaba hecha de fibra de vidrio ya no pudo pensar más en compararla con el Cristo del Corcovado brasileño –esa sí es una obra de gran valor artístico y de ingeniería–, sino en su similitud con las estructuras de los casinos de Las Vegas que están llenos de copias de la Torre Eiffel, del Partenón, de las pirámides egipcias y otras recreaciones. “Es lo que llamaríamos un pastiche, una copia sin valor. El Cristo es eso, un pastiche. Se podría poner en un parque de atracciones, pero imponerle ese monumento a Lima es un acto de prepotencia, abuso y mal gusto abominable”.

Una de las causas para ese capricho del presidente es su narcisismo, su ego descomunal. Tiene la pretensión de que la gente asocie con él una obra que podrá ser vista desde toda la Costa Verde e incluso desde otros puntos de Lima. “Hay algo de estética fascista, musoliniana, en dejar un monumento para que a uno lo recuerden. Es un obsequio que él le hace al pueblo peruano, y por eso puso énfasis en su donación de 100 mil soles, con el deseo de que políticamente le sea funcional”, dice Bruce. ¿Está pensando García en el 2016? Por supuesto. Aunque lo niegue.

Alan el Grande

Todo indica que García quiere su boleto a la posteridad apoyado en obras grandiosas que lo mantengan en la memoria de ‘su pueblo’ a la manera en que Manuel Odría es –mal que bien– recordado por su gestión constructora. Dicen que el líder aprista lo ha recordado varias veces en reuniones privadas. Antes de dejar el gobierno, a García le queda por inaugurar –además del Cristo del Pacífico– el remodelado Estadio Nacional y el Tren Eléctrico, obra emblemática para él y su partido. También ha anunciado que va a inaugurar unas 100 obras antes de apartarse del poder.

Otro especialista que cuestiona el valor del monumento puesto en el Morro Solar es el arquitecto y urbanista Wiley Ludeña, para quien esta ‘copia literal’ de la versión brasileña se enmarca dentro de la tradición de esculturas como las de Francisco Pizarro y otras, que siendo réplicas de algunas ya existentes han ocupado lugares importantes en nuestra ciudad, como si fueran expresiones de un arte original. “Eso me parece una falta de respeto a la creatividad de los artistas, a la posibilidad de crear obras auténticas, a un arte urbano que irradie una actitud creativa y democrática. Esa copia nos remite a una suerte de división subsidiaria de Río de Janeiro”.

Bruce y Ludeña no han sido los únicos indignados con el capricho de García. La alcaldesa de Lima, Susana Villarán, fue la primera sorprendida el día que el presidente anunció la colocación de la imagen, traída en barco desde Brasil. Según García, “era un sueño personal darle a la ciudad una imagen que represente la bendición al Perú y la protección a Lima”. En aras de ese sueño personal, el mandatario pasó por encima de la autoridad limeña, de la opinión pública, y se saltó a la garrocha varios procesos administrativos. No le consultó su decisión a nadie.

Villarán ha expresado su descontento indicando que la imagen no debería estar en el Morro Solar, sino más bien –y con mejores argumentos– en algún punto de la carretera Interoceánica para expresar la amistad peruano-brasileña, pues esa vía une nuestros países. La idea es vista con buenos ojos por Jorge Bruce, quien afirma con humor que en esa zona por lo menos cumpliría con su objetivo: el de transmitir la paz y unión entre las personas. Además Odebrecht, que ha donado la imagen, es la constructora de la carretera.

Yo el Supremo

Otro aspecto muy criticado del presidente y su capricho colosal es el talante autoritario, virreinal, que ha reafirmado con esta decisión inconsulta. A pesar de que las protestas estallaron de inmediato cuando se conoció la noticia, igual se ha puesto la imagen en su pedestal y hoy las obras ya están culminadas. No hubo el menor propósito de enmienda. Solo falta la inauguración del Cristo, con sus luces de 26 colores. “Ese tipo de actitudes encarnan un autoritarismo incalificable, un irrespeto a las competencias. El sueño de Alan García no puede convertirse en la pesadilla de toda la ciudad. Ahí hay un desprecio a la ciudadanía”, dice Ludeña.

Para el urbanista, ninguna ciudad de las dimensiones de Lima debe estar tan supeditada a esa manipulación de las decisiones.

“Con el criterio que se ha aplicado aquí, igual se podría poner una planta nuclear en cualquier parte del país sin pedir permiso a nadie. La ubicación de ese monumento en el Morro Solar, siendo un elemento geográfico que les da personalidad a todo el litoral limeño y al paisaje urbano, no puede ser tratado como si fuera propiedad privada del presidente o del municipio local. “En ese afán, incluso ha enfrentado a la autoridad distrital con la provincial”, precisa Ludeña.

Yendo al tema del impacto sobre Lima, el urbanista encuentra que al presidente le importan poco los valores arqueológicos e históricos que tiene el morro chorrillano. Ahí se libró parte de la batalla de Lima cuando el ejército chileno invadió la capital. Si se excava se encuentran todavía restos de armas, uniformes y hasta osamentas de soldados peruanos y chilenos. Al respecto, el ministro de Cultura, Juan Ossio, ha terminado indicando que el INC dio luz verde a la construcción porque “es un reconocimiento a los héroes caídos”. Más ha podido su amistad con el mandatario que su respeto al morro y a la ciudad.

A todo esto, no hay punto de comparación entre el Cristo del Corcovado brasileño y el que nos ha ‘plantado’ García como si de su jardín se tratara. El brasileño está ubicado en una montaña verde que se eleva por encima de los 700 metros sobre el nivel del mar y entrega una vista hermosísima de Río de Janeiro y sus playas espectaculares. Es además un ícono del Brasil, una imagen reconocida en el mundo y una de las siete maravillas del planeta, al lado de Machu Picchu. Aquí el Cristo se pierde entre los pliegues del morro –que solo mide 250 metros– y mira al litoral limeño pero también a los asentamientos humanos ubicados a sus pies. Si la idea es que sea parte de un circuito turístico, habrá que trabajar bastante en la zona.

El escritor Javier Arévalo ataca con gracia los argumentos con que el gobernante y sus voceros oficiosos defienden su Cristo de fibra de vidrio: “Los tiranos decretaban que el lunes saliera el sol o que la historia comenzara con ellos. El ego de García es de tiranuelo latinoamericano. Es fea la prepotencia con que lo hizo, fea la copia que nos hace epígonos de Río. En (la playa) Agua Dulce te ponen un fondo de Miami y te fotografían. Qué triste es ser limeño y tener que hacer postales con una imagen típica brasileña”.

Demoler, demoler

Hay otros aspecto que Jorge Bruce encuentra en el juego de Alan García: su manipulación de la población. Ocurre que al tratarse de una imagen de Cristo, es más difícil ser crítico con ella e incluso pedir su demolición. “García sabía que iba a tener la oposición de los sectores informados e ilustrados, pero que iba a tener el apoyo de sectores populares. El pueblo peruano es religioso y que les regalen un Cristo es bien visto. Pero yo veo ahí también una imposición religiosa inaceptable porque el Perú es un estado laico. Yo la demolería”. Muchos no criticarían la imagen solo por la carga simbólica que tiene.

El monumento del Cristo del Pacífico ha ocupado su lugar pasando por sobre la autoridad de la Municipalidad de Lima, el Colegio de Arquitectos, el Instituto Nacional de Cultura y la opinión de conocedores del tema. Algunos incluso plantearon que, si se iba a erigir una imagen en el lugar, por lo menos debería tratarse de un símbolo peruano como Santa Rosa o San Martín de Porres. Para el urbanista Ludeña, ni siquiera debería considerarse esa posibilidad. “En países europeos, por ejemplo, se invierten millones de dólares para evitar pasar por la punta de un cerro y prefieren hacer un túnel. ¿Por qué? Porque tienen una conciencia ecológica y una conciencia sobre el valor del paisaje como un factor de identidad local, regional o nacional. Aquí no entienden la idea”. Por lo pronto, con los hechos consumados, habrá que acostumbrarse a la copia del morro.

Si la plata llegara sola…

¿Qué se puede hacer con los 100 mil soles que el presidente donó para la obra? Aquí planteamos algunas ideas para darle un uso más social y menos egocéntrico a esa plata.

28 viviendas del programa Un techo para mi país. Sus voluntarios trabajan en toda Latinoamérica y construyen viviendas prefabricadas de madera. Cuestan 3,500 soles y los propietarios ponen el 10%. Duran cinco años.

2 bibliotecas tipo Plan Lector. Pueden tener 3 mil títulos cada una para que lean 4 mil niños, todos sus maestros y sus padres también. 4 mil niños con hábito lector son potencialmente adultos capaces de cambiar el mundo.

740 cocinas mejoradas. Estas cocinas les han cambiado la vida a personas de zonas altoandinas que antes cocinaban con leña y sufrían de enfermedades respiratorias. Implementar una en una vivienda cuesta 135 soles.

Culminación de un proyecto inconcluso. ¿Por qué con esa plata no se reconstruyó el puente peatonal de Carapongo?, se preguntó un oyente en una radio. Esa obra cuesta 600 mil  soles y no se hizo porque faltaban ¡100 mil soles!

11 tratamientos de TBC multidrogorresistente. Un tratamiento de esos cuesta unos 9 mil soles, pero tratar la TBC normal solo cuesta 100 soles al mes por persona durante 6 u 8 meses. Una donación de ese monto al programa de TBC del cerro San Cosme no les hubiera caído mal.

El cristo redentor

El Cristo brasileño que se ha imitado aquí se inauguró en octubre de 1931 sobre la cima del cerro Corcovado, Río de Janeiro, con una magnífica vista a la ciudad y a sus playas. Está situado a 709 metros de altura y mide 39 metros. Fue hecho de granito blanco y para su construcción –a diferencia del Perú– fueron convocados varios expertos. El proyectista fue el ingeniero Hector da Silva Costa, el diseño lo hizo el artista Carlos Oswald y el escultor Paul Landowski realizó la cabeza y las manos. En el 2000 le pusieron un nuevo sistema de iluminación y desde el 2003 tiene escaleras mecánicas. Dos millones de personas lo visitan anualmente.

Temas pendientes: ELECTRICIDAD


Por desgracia, en nuestro Perú, hasta la fecha se han entregado multitud de concesiones sin pedir nada a cambio a multinacionales de diversos países.

Y es que a pesar de haberse firmado o aceptado, los contratos no se han cumplido.

Por ello y debido al gran cambio que esperamos realice el nuevo gobierno pedimos y exigimos que estas empresas cumplan con la electrificación de nuestro País.

Tenemos el pleno conocimiento de que por la idiosincrasia y complejidad de nuestra geografía puede representar un coste elevado, pero la pregunta es:

¿Durante cuántos años las multinacionales han sacado sus buenos beneficios sin reinvertir un sol en nuestras estructuras?

Desde este blog animamos al Sr. Presidente a tomar las decisiones que el Pueblo y los ciudadanos esperamos, porque hemos puesto en él nuestra confianza.

Xavi & Míriam

Temas pendientes: AGUA


Como todos sabemos el derecho al suministro de agua es universal por cuyo motivo es incomprensible que a estas alturas nos encontremos con familias que no dispongan de ella pues en este caso, como mínimo, deberian de tener una fuente de abastecimiento cerca para poder disponer fácilmente de este servicio básico.

Sin embargo, las empresas concesionarias deberían estar obligadas a canalizar y distribuir el servicio por todo el Pais ya que los ingresos por ello, -se entiende que los compromisos deben de estar firmados a estas alturas por gobieros anteriores-  no se han cumplido.

Por ello insistimos una vez más y en plena confianza a esta nueva legislatura 2011-2016, que tanto hemos apoyado, para hacer cumplir esta/s ley/es, que por supuesto respaldamos y exigimos para que el servicio de agua potable llegue de una forma u otra a todas nuestras familias peruanas, cumpliendo así con este derecho universal.

Xavi & Míriam

¿Estamos jodidos?: mensaje para todos


Para hoy y para vuestra información os colgamos un escrito de apoyo a nuestro Presidente electo Ollanta Humala.

Como podreis observar ya pedimos y exigimos su transparencia en la nueva legislatura, así como atender nuestras quejas y anhelos para lograr lo que todos queremos: un cambio positivo para el Perú, un desarrollo con inclusión social tal como añoramos.

Querido Presidente Ollanta Humala:

Desde que empezó la campaña electoral, se ha iniciado sin miedo, una lucha por un cambio positivo para el Perú, por un desarrollo con inclusión social.

Como debes de saber hemos sido uno de los grandes patrocinadores (invisibles como los miles de compatriotas que hicimos y hacemos lo posible por transmitir el mensaje correcto a los demás) que te han apoyado en toda tu campaña sin pedir nada a cambio, a través de nuestro blog: http://www.estamosjodidos.com

Aunque la campaña electoral terminó, seguiremos comunicando a través de nuestro blog unas denuncias que no son ni mucho menos contra ti, pues te vemos como la gran solución para nuestro querido Perú.

Por ello iremos comentando algunas denuncias, sobre todo de lo que se opina a nivel de la calle, porque es ahí donde de verdad has reunido nuestros votos y confianza para que el cambio sea efectuado con los logros que nos has prometido.  Y porque es muy importante que sepas lo que de verdad opinamos los ciudadanos, así como nuestras necesidades.

Un primer logro importante es el triunfo de la dignidad, el triunfo de tu candidatura.

Queremos con esto felicitarte y darte todo nuestro apoyo, junto a una gran mayoría de peruanos de cada rincón del país, pues de verdad creemos y confiamos en ti.

Por este motivo nos tienes a tu entera disposición para apoyarte, aunque sea muy pequeña esta ayuda, no olvides que nos tienes a tu lado.

Es momento de actuar con decisión, sin miedo, no podemos ceder ante las presiones de los grupos de poder económicos que hasta el día de hoy no han hecho nada por un verdadero cambio positivo para nuestro país.

Con todo el respeto, confianza y esperanza.

Por otra parte, próximamente publicaremos una nueva sección de nuestro blog para ir añadiendo las peticiones que entre todos vayamos realizando para transmitírselas esperando que se nos oiga y logremos llegar a un estado de bienestar.

Con todo ello os animamos a que expongais vuestras ideas y opiniones pues todas ellas serán recogidas y periódicamente iremos incorporándolas.

Os queremos dar las gracias a todos vosotros por vuestra colaboración pues de otra forma este blog no tendría motivo de exisitir.

Xavi & Míriam

Temas pendientes: RESPONSABILIDAD POLÍTICA DEL ESTADO


Citamos unas líneas del libro DE LOCUMBA A CANDIDATO A LA PRESIDENCIA del presidente electo Ollanta Humala:

“…a los directores de la guerra, a los «jefes supremos de las Fuerzas Armadas», a los que diseñaron el ME 41-7, a los que decidieron que el Ejército asumiera el Comando Político y Militar de las zonas de emergencia, a los que permitieron que en el interior del país se formaran focos de extrema pobreza donde no había siquiera presencia del Estado, a esos no se les juzga.”

Unas líneas más:

“Cuando llegas a una zona te preguntas dónde está el Estado. Y, peor aún, al término de la guerra interna, este Estado, por medio de los sucesivos gobiernos, ha evadido su responsabilidad de lo sucedido en la guerra y la ha trasladado a los miembros de las fuerzas del orden que participaron.

Un ejemplo que ya he mencionado de esa evasión de responsabilidad es el hecho de que el presidente Fernando Belaunde Terry dispuso el ingreso de las Fuerzas Armadas en la lucha contra Sendero Luminoso, pero se negó a firmar dicha orden. Igualmente, durante su gobierno el Perú pasó a liderar el lamentable récord de violaciones de derechos humanos, sin que estas merecieran la creación de alguna comisión investigadora. Durante el gobierno de Alan García, no solo se produjeron las matanzas de Cayara y de los penales, sino también se aprobó el Manual de Operaciones Contrainsurgentes (ME 41-7) que disponía «la eliminación y/o neutralización de la OPA (Organización Política Administrativa de Sendero Luminoso)», es decir, de los miembros no armados de esa organización.”

Además:

“En definitiva, como señala el informe de la CVR, todos los partidos políticos tuvieron parte de responsabilidad. Nadie puso freno a las decisiones tomadas por los presidentes Fernando Belaunde, Alan García o Alberto Fujimori.”

Nosotros como ciudadanos que confiamos y tenemos esperanza en el inicio de un cambio positivo para el Perú nos preguntamos:

¿Hasta cuándo van a quedar impunes estos hechos?

¿Por qué debemos resignarnos a que estos personajes sigan participando en la política de nuestro país como si nada hubiera pasado?

No se trata de ‘ánimo de revancha´ como lo quieren pintar los interesados en que no se investiguen estos hechos y los actos de corrupción del actual gobierno.

Se trata de ser justos con nuestra historia, con nosotros mismos, con el país. Solo así podremos iniciar un verdadero cambio, sin miedo.

Xavi & Míriam

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